Biblioteca de prompts del equipo: estructura, nombres y versiones
Para quién: Equipos de trabajo, responsables de área y personas dinamizadoras que ya usan asistentes de IA con frecuencia y quieren compartir, ordenar y mantener las instrucciones que mejor funcionan.
Cómo usar esta plantilla
Crea un espacio compartido donde todo el equipo pueda leer y solo un grupo reducido pueda aprobar cambios. Usa una ficha por cada instrucción, siguiendo la estructura de la primera sección, y aplica la nomenclatura y el proceso de revisión que se describen. Empieza con diez o quince instrucciones que ya funcionen bien y amplía poco a poco. Una biblioteca pequeña y cuidada es más útil que una grande y desactualizada.
1. Ficha de cada instrucción
Cada instrucción se guarda con una ficha de este tipo. Código: [CÓDIGO]. Nombre: [NOMBRE SEGÚN LA NOMENCLATURA]. Versión: [1.0]. Estado: [BORRADOR / REVISADA / APROBADA / RETIRADA]. Autor y revisor: [NOMBRES]. Para qué sirve: [UNA FRASE]. Cuándo usarla y cuándo no: [CRITERIOS]. Texto de la instrucción, con las variables entre corchetes: [TEXTO COMPLETO]. Datos que se pueden introducir y datos prohibidos: [DETALLE]. Ejemplo de resultado esperado, con datos ficticios: [EJEMPLO]. Cómo verificar el resultado: [PUNTOS A COMPROBAR]. Fecha de creación y de última revisión: [FECHAS].
2. Nomenclatura y organización
Los nombres deben permitir encontrar una instrucción sin abrirla. Formato propuesto: [ÁREA]-[TAREA]-[FORMATO], por ejemplo atencion-respuesta-queja-correo o marketing-resumen-reunion-lista. Se escriben en minúsculas, sin tildes y con guiones. El código incluye un número correlativo: ATC-012. Las instrucciones se agrupan por área y, dentro de cada una, por tipo de tarea: redactar, resumir, clasificar, analizar, revisar. Se evita el uso de nombres de personas o fechas en el título. Se mantiene un índice con una línea por instrucción, ordenado por área, que revisa [PERSONA RESPONSABLE].
3. Cómo escribir una buena instrucción
Toda instrucción de la biblioteca debe incluir: el papel o contexto en el que debe actuar la herramienta; la tarea concreta, en un verbo claro; la información de entrada, con las variables marcadas entre corchetes; el formato de salida, como lista, tabla o párrafos con una extensión orientativa; las restricciones, por ejemplo no inventar datos ni cifras; y una petición expresa de señalar lo que no sabe o lo que debe comprobarse. Se escribe en frases cortas y sin ambigüedad. Antes de aprobarla, se prueba con al menos tres casos distintos con datos ficticios, incluido uno difícil, y se anotan los resultados en la ficha.
4. Proceso de revisión y aprobación
Una instrucción nueva pasa por cuatro estados. Borrador: la crea cualquier persona del equipo y la prueba por su cuenta. Revisada: otra persona la prueba con casos distintos y comprueba que no solicita ni fomenta introducir datos prohibidos. Aprobada: [RESPONSABLE DE LA BIBLIOTECA] la publica como recomendada, con fecha y versión. Retirada: se mantiene en el historial con el motivo de la retirada. Los criterios de aprobación son: utilidad real, resultados consistentes, advertencias claras y cumplimiento de la política de uso. El plazo máximo de revisión de una propuesta es de [PLAZO].
5. Versionado y registro de cambios
Cada modificación crea una versión nueva. Los cambios pequeños, como corregir una errata o aclarar una frase, aumentan el segundo número: 1.1, 1.2. Los cambios que alteran el resultado o los datos solicitados aumentan el primero: 2.0. Cada versión incluye en su ficha un registro con fecha, autor, qué se ha cambiado y por qué. Las versiones anteriores no se borran, sino que se archivan. Cuando una herramienta cambie de comportamiento o de condiciones, las instrucciones afectadas vuelven a estado «en revisión». Todas las personas usan siempre la versión aprobada vigente, nunca copias antiguas guardadas en sus documentos.
6. Uso responsable de la biblioteca
Las instrucciones de la biblioteca son un punto de partida, no una garantía de acierto. Quien las utiliza sigue siendo responsable de revisar el resultado. Reglas básicas: no introducir datos prohibidos por la política de uso, aunque el formulario de la instrucción lo permita; sustituir siempre las variables por datos reales solo si la política lo autoriza; no guardar en la biblioteca datos personales, contraseñas ni información confidencial dentro de los ejemplos; y comunicar a [RESPONSABLE] cualquier fallo, resultado inadecuado o riesgo detectado. Los ejemplos de la biblioteca deben utilizar siempre datos inventados.
7. Mantenimiento y mejora continua
La biblioteca necesita cuidado periódico. Cada [PERIODO] se revisa el índice completo, se retiran las instrucciones sin uso y se comprueban las más utilizadas con casos nuevos. Se registra cuántas veces se consulta o se usa cada ficha, si es posible, y qué valoración le da el equipo en una escala de uno a cinco. Se organiza una reunión breve cada [PERIODO] para compartir mejoras y errores. Las personas que aportan instrucciones útiles son reconocidas en el índice. Responsable del mantenimiento: [NOMBRE]. Próxima revisión general: [FECHA]. Los comentarios y sugerencias se envían a [CANAL].
Consejos para adaptarla
- Empieza con pocas instrucciones muy usadas y bien probadas; una biblioteca pequeña y fiable se adopta más rápido que una extensa.
- Prueba cada instrucción con un caso difícil además de los habituales: ahí se ve su verdadera solidez.
- Incluye en cada ficha qué hacer si el resultado no convence; ahorra a los demás repetir tu proceso de prueba.
- Nunca pongas datos reales en los ejemplos; usa nombres, cifras y situaciones inventadas desde el principio.
Preguntas frecuentes
¿Dónde conviene alojar la biblioteca?
En una herramienta que el equipo ya use a diario y que permita controlar quién puede editar y conservar el historial de cambios, como una carpeta compartida, una wiki interna o una hoja de cálculo. Lo importante es que haya una única versión de referencia.
¿Cuántas instrucciones debería tener al principio?
Entre diez y quince, las que más se usan y mejor funcionan. Es preferible ampliar con el tiempo, a medida que el equipo detecte necesidades reales y compruebe que cada nueva instrucción aporta algo.
¿Hay que volver a probar las instrucciones cuando cambia la herramienta?
Sí. Un cambio en la herramienta o en sus condiciones puede alterar los resultados. Conviene pasar las instrucciones afectadas a revisión, repetir las pruebas con casos conocidos y actualizar la ficha con la nueva versión.